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HAMAL

Historia Analítica de los Medios Argentinos y Latinoamericanos

Cátedra: Alfredo Marino

Cine y corrupción

Arq. Jorge Grassi

Las actividades audiovisuales, en especial el cine, se enlaza "ayer y hoy, con la historia política, estética, filosófica, económica e industrial de su tiempo", por lo que una película no debe contemplarse sólo como obra de arte, sino, como dijo Marc Ferro en "Historia contemporánea y cine", "como producto, como imagen-objeto cuyas significaciones no se reducen únicamente a lo cinematográfico. El film no vale sólo por aquello que atestigua, sino por la aproximación socio-histórica que autoriza".
El cine es el Siglo XX, y el siglo XX está íntegramente en la pantalla: guerras, revoluciones políticas y sociales, la ciencia, la tecnología, los cambios en las costumbres, etc.

Hoy más que en ningún otro momento de la historia Argentina, el tema de la corrupción está ubicada en un primer plano, y el cine argentino, lo ha planteado a lo largo de su historia, y lo ha plasmado en la pantalla desde diferentes ángulos y con la óptica de los diferentes autores.
La propuesta del tratamiento de CINE Y CORRUPCIÓN, pretende ser el disparador para la reflexión, análisis y comprensión en un marco ampliado por el alumno, a través del trabajo de investigación y discusión, basándonos sobre un determinado número de películas y autores que no son ajenos a los que la cátedra ha trabajado anteriormente. ( ver lista de películas y autores).


APORTES PARA LA DISCUSIÓN DEL TEMA

" QUE ES LA CORRUPCIÓN?

El término corrupción, proviene del vocablo latino "corrumpere" que quiere decir "echar a perder".
La idea de que el calor corrompe a la carne, es un ejemplo de la percepción humana fáctica sobre la acción y el resultado de corromper.
El término corrupción también se asimila a depravación, como cuando Sócrates en el mundo griego fue acusado de corromper a la juventud.
Pero en el mundo moderno, el término corrupción ha sido asimilado a la idea de la utilización del soborno para obtener alguna ventaja del poder, ya sea público o privado, o a la idea del uso del poder en beneficio pecuniario propio.
La imagen del enriquecimiento ilícito utilizando ilegítimamente el poder, es una de las acepciones más generalizadas en la opinión pública respecto al fenómeno de la corrupción en los últimos tiempos, constituyendo un fenómeno político, social y económico a nivel mundial.


Se considera que "son delitos propios de los funcionarios públicos, especialmente el peculado, la malversación de fondos públicos, el enriquecimiento ilícito y el fraude, constituyen algunos de los principales crímenes que conforman la corrupción, cuyas prácticas son altamente condenables porque, además de las consecuencias deplorablemente trágicas para los pueblos que las sufren, constituyen una ofensa a la justicia y a la solidaridad humana.

La corrupción y la impunidad son fenómenos que se complementan e interactúan, afectando el progreso y limitando el desarrollo de los países.


Se calcula que sólo en América Latina, la corrupción le cuesta 25 mil millones de dólares, pero no sólo vacía las arcas del Estado, sino que dispone delincuencialmente en beneficio de los que ejercen el gobierno, de la ayuda y la cooperación externa que se recibe de países amigos y organismos internacionales.
Ahora no sólo se comete masacres con un arma, sino desviando recursos estatales de sus pobres destinatarios a las arcas privadas. En ese orden, la iniciativa recuerda a los miles de niños que hurgan sol a sol en todos los basureros de nuestras latitudes, en búsqueda de cualquier cosa para llevarse a la boca.


" PORQUÉ TRATAR EL TEMA DE LA CORRUPCIÓN?


Por primera vez en la historia, el fenómeno corrupción se desarrolla en un mundo donde la democracia como sistema político se combina con el universal desarrollo de los medios de comunicación de masas.

Nunca en la historia se dio un fenómeno de participación democrática tan amplio y generalizado, más allá de sus imperfecciones y limitaciones.
A la vez, durante las últimas décadas del presente siglo ha tenido lugar el gran desarrollo de los medios de comunicación de masas.

La televisión y la radio están provocando una revolución cultural tanto o más importante que la que produjo la imprenta de Gutenberg al promediar el milenio que finalizó.

Los medios de comunicación están provocando un profundo impacto sobre el sistema de representación política, el que no logra adecuarse a la velocidad del cambio tecnológico.

Siguiendo a Gianni Vattimo : a los medios de comunicación masiva les corresponde el papel de fiscales, eso podría logar una sociedad transparente; pero la dificultad existe en que el siglo XX se caracteriza por la pluralidad de discursos, discursos que responden en algunos casos a ciertas voces e intereses. Por lo tanto antes que una sociedad transparente los diferentes discursos promueven una sociedad más compleja, no por eso va a ser menos importante la presencia de los medios de comunicación masivo.

Sucede que la representación política a través del sistema democrático fue generada en el mundo de finales del siglo XVIII, cuando las distancias, la infraestructura y las comunicaciones hacían inevitable gobernar a través de sucesivos niveles de representantes.

En cambio, hoy día un ciudadano de los confines de cualquier país latinoamericano, ve a su presidente en la televisión muchas más veces que a sus gobernantes locales o a las autoridades municipales y ello ha limitado el sentido de la representación política al establecer una comunicación directa entre los líderes y los representados a través de la imagen y la palabra televisiva.

Pero también los medios de comunicación de masas, crean un grado de conciencia mucho mayor que en el pasado sobre los fenómenos de corrupción e injusticia.

Hay una creciente toma de conciencia sobre diferencias sociales, sobre abusos, sobre posibilidades, que no existía en el pasado.
La televisión no entraba en los aposentos o en la Corte del monarca absoluto, como sucede hoy con gobernantes y hombres de Estado, ni la CNN acompañaba las guerras de explotación colonial, proyectando las imágenes de los horrores en vivo y en directo para millones de televidentes de las metrópolis.

Es así como la sociedad de hoy se cuestiona mucho más que la de antes. La combinación de democracia política con medios de comunicación masivos, a finales del siglo XX, han ido creando una situación en función de la cual la sociedad hoy tolera mucho menos que en el pasado el fenómeno de la corrupción.
Hoy se registra en el mundo un grado de "transparencia" inédita en términos históricos y eso hace públicas conductas y situaciones que antaño quedaban en las sombras.
Revitalización de los valores éticos

El fracaso del comunismo, simbolizado por la caída del muro de Berlín, ha traído como consecuencia una crisis de los valores ideológicos. Durante casi todo el siglo XX, los valores ideológicos representados en la pugna entre el marxismo, por un lado, y el liberalismo, por el otro, más totalitarismos fascistas entre la primera y la segunda guerra mundial, dejaron en un segundo lugar los valores éticos y morales.

La utilización de los avances científico-tecnológicos en función de las armas de destrucción masiva, mostraron claramente la inviabilidad de la ética del racionalismo.
Hacia fines del siglo, los valores ideológicos han dejado de dominar la escena mundial y la humanidad percibe la necesidad de un retorno a los valores éticos y morales, fenómeno universal que atraviesa todos los continentes y todas las culturas.

Esta revitalización de los valores éticos frente a los ideológicos, tiene una decisiva influencia en el fenómeno del creciente cuestionamiento a la corrupción que se percibe en las sociedades de todo el mundo.

El mundo comunista acusaba de corrupto al capitalista, sin permitir cuestionamiento alguno a su sistema autoritario e inhumano, donde la corrupción del poder no tenía límites. A su vez, el mundo occidental, si bien ponía mayores límites al poder a través de la democracia y la libertad de expresión, no permitía una autocrítica plena de su sistema con el argumento de no debilitarse en la pugna ideológica.

Esto ha cambiado. Hoy es posible revisar autocríticamente un sistema político o económico, sin riesgo de que ello derive en su desestabilización o termine favoreciendo al enemigo ideológico como sucedía en el pasado.
La búsqueda del bien común ya no está atada a la ideología como en las décadas pasadas. Hoy la búsqueda del bien común puede seguir caminos donde la ética ocupe un lugar más importante que antes y ésta es otra diferencia significativa respecto del pasado.

Los pobres son la víctimas

Latinoamérica vive hoy la combinación de democracia con economía de mercado en el marco del proceso de globalización mundial. Pero la estabilización política y económica del continente no ha traído como consecuencia la estabilización social.

El desempleo, la pobreza y la marginación, aparecen como las grandes asignaturas pendientes en los pueblos de la región.

La corrupción está vinculada a esta situación.
En primer lugar, porque debilita los valores éticos y morales en los sectores dirigentes tanto del ámbito público como del privado y este debilitamiento lleva a aceptar como un costo inevitable de la transformación económica la creciente desigualdad social.
En segundo término, porque el costo económico de la corrupción, en lo que hace a sobrecostos, desvío de fondos y encarecimiento de servicios, impide las políticas sociales eficaces para atenuar el problema de la pobreza.

Es usual en Latinoamérica que se realicen negociados con los mismos recursos destinados a la ayuda social de los sectores carenciados, los que no tienen capacidad de control y reclamo, como sucede con los sectores medios y altos de la sociedad.


Paradójicamente, los sectores medios y altos, con mayor nivel de educación y cultura, con mejores ingresos y acceso a los medios de comunicación y al sistema judicial, son los que tienen más capacidad de defenderse frente al fenómeno de la corrupción, mientras que los sectores más pobres de la sociedad, que son quienes más la sufren, son quienes menos posibilidades tienen de denunciarla.

Un texto de José Pablo Feinmann nos ayuda a comprender alguno de los estragos que causa la corrupción:
"José Pablo Feinmann
Argentina
Abstracto: El delito de corrupción es un delito contra los derechos humanos. Los corruptos comparten el modus operandi de los genocidas: matan, producen estrago y aniquilamiento en los cuerpos.
Para comprar: http://www.langerlibreros.com.ar/
Ha escrito J. P. Feinmann: "Será deseable que nuestra democracia-y las de América latina-se fortalezca tanto como para castigar a los corruptos con la misma convicción con que se busca castigar a los genocidas. Que si ese castigo no se hace acá aparezca un Baltasar Garzón para los que utilizaron el poder para delinquir y los persiga con la ley y con el apoyo entusiasta de todos quienes hemos sido heridos por la voracidad de esos miserables delincuentes. El delito de corrupción es un delito contra los derechos humanos. El corrupto es, a su especial manera, un homicida. Lo es, sobre todo, en países donde la economía se recorta contra un marco de hambre. El corrupto les quita el pan a los hambrientos. Ayuda para que padezcan, agonicen y mueran. Un personaje de Albert Camus, en "Los Justos", dice:"¿han visto morir de hambre a los niños? yo sí. Y la muerte por una bomba es un placer comparada con ésa". Seamos precisos: morir de hambre es casi como morir en la tortura, ya que se muere lentamente, agónicamente, todos los días un poco, sin esperanza y con dolor.
¿Cuántos niños mueren de hambre en la Argentina? ¿Cuántas de esas muertes serían evitadas con el dinero de la corrupción o el de los lujos desaforados, esa forma ostentosa y blasfema de la corrupción? no nos preguntemos cuántos. Digamos: uno. Si un sólo niño pudiera serle arrebatado al hambre por medio de los dineros de la corrupción y no lo es, la culpable de su muerte es, entonces, la corrupción. En suma, la corrupcion mata. Los corruptos comparten el modus operandi de los genocidas: matan, producen estrago y aniliquilamiento en los cuerpos.
En septiembre de 1992 salió en la primera plana de todos los diarios la siguiente noticia:"Aprobaron la venta de YPF". Arriba del titular se mencionaba la cifra "Valdría 8000 millones". Una foto acompañaba la noticia: eran los diputados del bloque justicialista que se abrazaban eufóricos, desbordados por la alegría, como si festejaran el más espléndido de los goles. Confieso que esa foto quedó en mí grabada para siempre. Aún la tengo y miro los rostros de los campeones. ¿Qué festeja?¿Qué gol festejan en medio de un estadio lleno de harapientos silenciosos?¿Por qué esa alegría les pertenece a ellos y a nadie más?¿No privatizaron YPF por la patria, por los interese de la nación?¿Por qué, entonces, el resto de los habitantes no se abraza, no salta de alegría como saltan ellos?
Supongo que la lucha contra la corrupción, que la investigación de los actos ilícitos cometidos durante el último decenio, habrá de tener muchas puntas. Una de ellas será mirar otra vez esa foto de septiembre del 92 y preguntarles -sin Malicia, sin prejuicios, sólo con el deseo de saber-, preguntarles, digo, a esos alegres diputados, de qué diablos se reían".
José Pablo Feinmann es Licenciado en Filosofía. Es autor entre otras de las siguientes obras: "Filosofía y Nación", "La astucia de la razón", "La creación de lo posible", "La sangre derramada".

FALTA DE CONFIABILIDAD EN LA JUSTICIA

La corrupción en Latinoamérica también tiene una estrecha relación con la falta de confiabilidad en la justicia.

La opinión pública y los medios de comunicación, aparecen como las reacciones primarias de la sociedad en el reclamo y el cuestionamiento a la corrupción del poder.
Opinión pública y medios de comunicación, ejercen así una sanción "social" a la corrupción.

Pero en la medida en que la sanción "social" no se transforme en sanción "judicial", las sociedades se transforman en escépticas, cínicas y descreídas.

La falta de sanción "judicial" genera la percepción de "impunidad", la que crea efectos devastadores para la convivencia social.
Esta falta de confianza en la justicia que genera la percepción de "impunidad", impide luchar con eficacia contra la corrupción y crea un marcado escepticismo en el hombre común respecto al funcionamiento de las instituciones y las conductas de gobernantes y representantes.
La percepción de que sólo los pobres van presos cuando roban, está muy extendida en Latinoamérica y ello conspira contra cualquier intención de corregir el fenómeno de la corrupción.
Si quienes ejercen el poder tienen la percepción de que no hay sanción frente a sus delitos, la tentación de actuar en forma corrupta será mayor. A su vez, si el ciudadano común percibe que quien está en el poder se beneficia con prácticas corruptas, encuentra la autojustificación para tolerar sus propias conductas corruptas.

Reconstruir la confianza en la justicia resulta fundamental para poder enfrentar con éxito el fenómeno de la corrupción en Latinoamérica, terminando con la impunidad, que debilita los valores éticos tanto en gobernantes como en gobernados.


LA CORRUPCIÓN ENTRE LA DIRIGENCIA

Un trabajo de investigación realizado por el Comité de Investigación sobre Finanzas Políticas y Corrupción Política de la Asociación Internacional de Ciencias Políticas, realizado en base a las respuestas dadas por 257 expertos de 49 países y que fue difundido en julio de 1996, sostiene que son corruptos el 5% de los políticos de Europa Occidental y Oceanía, el 10% en Europa Oriental, el 13% en América del Norte, el 25% en Asia, el 40% en Latinoamérica y el 60% en África.

El hecho de que los políticos sean quienes hoy ejercen el poder en Latinoamérica a través de la vigencia del sistema democrático, implica para ellos un ostensible desgaste. Es que cuanto más cerca se encuentra un sector de la dirigencia del ejercicio del poder, más corrupción tiende a adjudicarle la opinión pública.

Es que la percepción social tiende a establecer un estrecho nexo entre corrupción y ejercicio del poder.
La mencionada percepción internacional sobre la corrupción de los políticos latinoamericanos coincide con la falta de credibilidad que en general tienen en las sociedades.
Pero no se trata de un fenómeno reducido solamente al ámbito político.
En varios países latinoamericanos, hay estructuras sindicales (como los casos de México y Argentina) que son fuertemente cuestionadas por la sociedad por su vinculación con el poder y la corrupción.
Subyace en la sociedad la creencia de que el poder no tiene límites, que quien ejerce el poder lo utiliza en beneficio propio y que cuando más poder se tiene, más oportunidades de corrupción se generan.

EL ÁMBITO PRIVADO

Pero si bien el debate sobre la corrupción parece centrado en el uso del poder, el fenómeno es mucho más amplio.
Si un funcionario o un legislador recibe un soborno, es porque alguien lo paga. De acuerdo a ello, en el mundo desarrollado se registra hoy una actitud un tanto cínica. Se proclaman políticas para combatir la corrupción, pero las compañías y corporaciones de los mismos países que las proclaman pagan sobornos en Latinoamérica y otras partes del mundo.
Importantes casos de corrupción denunciados en Latinoamérica en los últimos años, han comprometido a compañías norteamericanas, país cuyo gobierno es el que pone mayor énfasis en combatir la corrupción y el que tiene códigos de ética más severos para las compañías que pagan sobornos.

Lo mismo puede decirse de los grupos empresarios nacionales, que muchas veces reclaman contra la corrupción, mientras que simultáneamente pagan sobornos o realizan contribuciones para las campañas electorales contra el pago de servicios desde el poder.

Sucede con este tema de la corrupción algo similar al de la lucha contra las drogas.

Los países que más impulsan la lucha contra el narcotráfico en Latinoamérica son aquellos en los cuales el consumo genera los recursos económicos que alimentan el negocio de la droga de cuyo producto sólo queda en los países productores un porcentaje menor.

El "doble discurso" está caracterizando la lucha contra la corrupción.

Ya sea en el caso de los países desarrollados que la proclaman y cuyas compañías pagan sobornos en los países en vías de desarrollo o los grupos empresariales locales que también la proclaman, pero que simultáneamente la utilizan para lograr mayores niveles de rentabilidad.

LISTADO PROVISORIO DE PELÍCULAS PROPUESTAS PARA LA REALIZACIÓN DEL TRABAJO DE INVESTIGACIÓN POR PARTE DEL ALUMNO:

" ASESINATO EN EL SENADO DE LA NACIÓN - 1984 - Juan José Jusid
" BILLETES, BILLETES - 1986 - Martín Schor
" EL AÑO DEL CONEJO - 1987 - Héctor olivera
" EL ARREGLO - 1983 - Héctor Olivera
" EL CANDIDATO - 1959 - Fernando Ayala y Héctor Olivera
" EL NEGOCIÓN - 1959 - Simón Feldman
" HÉROES SIN FAMA - 1940 - Mario Soffici
" LA CLÍNICA DEL DOCTOR CURETA - 1987 - Víctor Bo
" LA SUERTE LLAMA TRES VECES - 1943 - Luis Bayón Herrera
" PASAJEROS DE UNA PESADILLA - 1984 - Héctor Olivera
" RODRÍGUEZ SUPERNUMERARIO - 1948 - Enrique Cahen Salaberry
" SIN QUERER QUERIENDO - 1985 - Hebert Posse Amorin
" UN GUAPO DEL NOVECIENTOS - Leopoldo Torre Nilsson -1960-
" JUAN SIN ROPA - Cairo, Gunche y Martínez de la Pera-1915-
" DNI LA OTRA HISTORIA -Luís Brunatti -1989-
" LA REPÚBLICA PERDIDA -Miguel Pérez- 1983-
" LA REPÚBLICA PERDIDA 2- Miguel Pérez -1985-
" LA PATAGONIA REBELDE - Hector Olivera- 1974-
" EL CRIMEN DEL PADRE AMARO - Carlos Carrera -2002-
" TIERRA EN TRANSE Glauber Rocha -1967-
" REDES- Fred Zinneman -1935-
" EL JEFE - 1958 - Fernando Ayala
" DARSE CUENTA - 1984 - Alejandro Doria
" DESPUÉS DEL SILENCIO - 1956 - Lucas Demare
" DETRÁS DE LA MENTIRA - 1961 - Emilio Vieyra
" DETRÁS DE UN LARGO MURO - 1958 - Lucas Demare
" EDICIÓN EXTRA - 1949 - Luis Moglia Barth
" EL CAMINO A LA MUERTE DEL VIEJO REALES - 1971 - Gerardo Vallejos
" EL CASO MARÍA SOLEDAD - 1993 - Fernando Ayala

Bibliografía:
Feinmann, José Pablo (1998), La Sangre Derramada, Ed. Planeta, Barcelona

Internet:
www.elnuevodiario.com.ni
www.transparency.org