HAMAL

Historia Analítica de los Medios Argentinos y Latinoamericanos

Cátedra: Alfredo Marino

Chile

Contexto: Estabilidad institucional y violencia política.

Por Ricardo Soto Uribe


Analizaremos el cine chileno principalmente desde una perspectiva política, haciendo hincapié en el cine de los años '60. Esto significa entender la producción cultural, en este caso cinematográfica, como un objeto y un dato histórico de una realidad, que en el caso chileno –y de buena parte del continente- estuvo asediada por sucesivos y violentos cambios políticos y como dicha coyuntura es representada estéticamente en los textos audiovisuales

Desde mediados de la década 60 se instala en Chile la posibilidad cierta de ser el primer país en el mundo en que se desarrolle una revolución socialista enmarcada dentro del orden constitucional precedente. Esta idea se vio materializada con el triunfo electoral de Salvador Allende y de la Unidad Popular en 1970. Por otra parte este modelo de desarrollo socialista se ve salvajemente interrumpido, tres años después, por un golpe de estado, que violando la Constitución instaura un régimen y una lógica de represión de corte fascista, en donde luego de aniquilar al enemigo político logra reconstruir el Estado chileno mediante una nueva carta constitucional en donde se legaliza el actuar de los militares y se establecen las bases para la implementación ideológica de un capitalismo neoliberal dentro de una forma de democracia consensuada entre dos bloques políticos que aseguren la estabilidad y el éxito del modelo.

La principal característica en la historia política de Chile ha sido a juicio de algunos politólogos tanto extranjeros como chilenos el que su sistema estatal, su institucionalidad ha sido la más estable de América Latina y que sus crisis las ha superado con un fuerte grado de racionalidad y de consenso. Para algunos, esa hazaña sería producto del carácter cívico de sus élites y para otros de la calidad de sus instituciones y leyes. Sin embargo una parte importante del cine y de la producción artística en Chile especialmente en los últimos cincuenta años ha intentado evidenciar el carácter mítico de este orden histórico oficial, proponiendo una narrativa contrahistórica, y a la vez rescatar a los chilenos como sujetos y actores sociales en contraposición a sus instituciones.

Esta es una primera clave para analizar la "estabilidad institucional" de chile en el concierto latinoamericano: el carácter conservador de sus viejas elites dirigentes, sin embargo dicha estructura de poder ha sobrevivido gracias a la violencia y a la represión política como práctica legalizada y cotidiana… y aquel es el otro gran capítulo en la historia: el análisis de su violencia política. A modo de ejemplo podemos citar la guerra colonial contra los pueblos originarios, particularmente contra la nación mapuche, a quienes el estado imperial español nunca pudo someter y que hasta el día de hoy sigue siendo el principal problema político y territorial que enfrenta el estado chileno… pero también dicha violencia ancestral posee un carácter cotidiano en el establecimiento del orden interno. Por tanto la violencia política resulta ser un factor medular a la hora de analizar el país y su producción cultural.

Lo que ocurre en Chile a juicio del historiador Gabriel Salazar, sería la contraposición entre estabilidad y legitimidad. Mientras la estabilidad sería una cualidad del sistema, la legitimidad sería el derecho, la soberanía, el poder en definitiva de los chilenos. Lo que hay, por tanto, es una historia oficial, visible, y por otro lado, una historia oscura, invisible y que a veces revienta sobre la superficie creando los períodos de crisis institucionales en Chile.

Las tres Constituciones que ha tenido Chile, han surgido de sangrientas represiones a un sector de la sociedad, desde 1830 hasta 1973. Esta experiencia cíclica, de reconstrucciones del estado, por una élite dirigente, se ha hecho sobre la base de la más profunda violencia, por esto se conforma en Chile tanto la idea de estabilidad, como también el rol protagónico que tienen las fuerzas armadas en asegurar dicho orden. Desde el siglo XIX la clase política militar (CPM) ha sido la garantía de una clase política civil (CPC) y la violencia del ejército chileno hacia sus enemigos internos ha sido permanentemente legalizada por el propio estado.

En este escenario dominado por la legalidad , por el seguimiento de la institución, por el respeto a la ley, el accionar de los chilenos ha sido históricamente catalogado como respetuoso o subversivo del orden, criminalizando así cualquier manifestación de los movimientos sociales y esto no sólo en los períodos puramente dictatoriales, como sería el caso del gobierno de Pinochet sino que incluso, dentro de la "Vía chilena al socialismo" que encabezó Allende en los años '70 y hoy de modo sistemático por los gobiernos democráticos, sean de derecha o de centro izquierda.

AÑOS '60

Los años '60 se caracterizaron en América Latina, como ya hemos visto como un redescubrimiento identitario, fuertemente incentivado por la Revolución Cubana, lo que se tradujo en la irrupción de un sentimiento insurreccional ante los distintos tipos de dependencia o colonización. De allí se derivaron una serie de interrogantes en donde dos resultan fundamentales:

  1. ¿Cuál era el espacio del arte en el tejido social?
  2. ¿Cuál era el rol de los artistas en sus marcos nacionales y regionales?

En el caso de Chile y también de otras cinematografías, la búsqueda por la identidad se configuró principalmente en el desarrollo de la narrativa contrahistórica que, en un movimiento doble, por un lado intenta destituir la historia oficial y por otro restituir las historias silenciadas.

El Cine Experimental de la Universidad de Chile

El cine chileno de la época de los '60, se caracteriza principalmente por la actividad generada al interior del Centro de Cine Experimental de la Universidad de Chile, que funcionó desde 1957, a partir del trabajo de Sergio Bravo y de un grupo de colaboradores, todos venidos del Cineclub de la Universidad, hasta el 11 de septiembre de 1973, día en que los militares intervienen la Universidad saqueando las dependencias del Centro Experimental y expulsando a todos los trabajadores. Dentro del desarrollo del Cine Experimental se puede hablar de tres etapas, según Claudio Salinas.

  1. Un primer periodo que va del año 1957 al 1963 en donde el Centro de Cine Experimental es una entidad autónoma con auspicio de la Universidad de Chile. El énfasis se encuentra en la vocación documentalista y en la búsqueda de construir una identidad nacional. Así, las principales propuestas tienen que ver con el registro de las distintas actividades de la cultura popular chilena, los artesanos del mimbre, el trabajo de los organilleros, el trabajo diario en el campo, etcétera. Todos estos documentales, ya plantean una nueva forma de narración que, como dirá Héctor Ríos "nace del repudio a las falsificaciones de la realidad nacional presentadas por el cine de ficción chileno y el rescate de las verdades más profundas de la identidad". Sergio Bravo, el principal cineasta de esta etapa y fundador del Centro Experimental calificará como inmoral filmar la vida cotidiana de una campesina mapuche penetrando en su casa encaramado en una grúa" planteando claramente la idea de un cine austero ajustado a una realidad austera, como premisa ideológica y técnica en el desarrollo de esta nueva estética.

    Sin embargo, estas propuestas estéticas aún no se configuran en propuesta política.

    El contexto de este primer período es, por un lado, la reforma universitaria, la revolución cubana y la influencia del neorrealismo italiano fundamentalmente.

  2. El Segundo período que va desde 1963 a 1968, se caracterizará institucionalmente por la dependencia del centro al departamento audiovisual de la Universidad de Chile y el trabajo conjunto con el personal de canal 9 de televisión que permitirá el desarrollo de documentales por encargos y a un acercamiento a la ficción, lo que resulta importante destacar, es que a pesar de que el Centro Experimental se estructura como una productora, siguen manteniendo los mismos métodos y recursos que vienen desarrollando desde 1957: la misma economía y escasez de medios, el uso de la cámara en mano, la iluminación natural, la ausencia de puesta en escena, etc. por lo tanto lo que en un principio, se constituía como una búsqueda, en esta etapa se constituye como una propuesta estética asumida.

    Esta etapa tiene como figura principal a Pedro Chaskel quien realizará el montaje de El Chacal de Nahueltoro, largometraje que cierra el período.

  3. La tercera y última etapa se caracterizará por una clara finalidad política y de propaganda. El contexto lo exigía: Allende asume el poder y con él la intención de convertir a chile en una república socialista genera una polarización política en la sociedad de la cual los cineastas no escapan. En 1970, el mismo año del triunfo de la Unidad Popular se redacta el Manifiesto de los cineastas de la unidad Popular en donde se responden a la pregunta sobre el rol del arte y del artista en el tejido y la historia social y en donde también se comprometen en el desarrollo de una narrativa contrahistórica.

    Esta última etapa se caracteriza por el cambio de temática y también por la influencia del resto de la cinematografías latinoamericanas, especialmente del cine cubano y de la figura de Santiago Alvarez, en lo que significó para algunos cineastas chilenos el mejor modelo de síntesis entre vanguardia política y artística.

    Por otra parte, esta etapa nace bajo una matriz continental que fue dada en el festival de cine de viña del mar del año 1967

Festival de cine de viña del mar

Hasta 1966, el Festival de Cine de Viña del Mar, se caracterizaba por ser un Festival de Cine para aficionados, pero ahora daba un paso sustancial en el reconocimiento de las nuevas propuestas estéticas, así, se desarrolla un Festival, para el cine documental y experimental para 16 y 35 mm exclusivamente para cineastas chilenos. Así entran a participar, tanto el Cine experimental de la Chile y por otro lado, el instituto fílmico de la Universidad Católica, al año siguiente, se realiza la 5ta. versión del Festival, que por primera vez tendría un carácter internacional. Junto al Festival, se realiza el Primer Encuentro de Cineastas Latinoamericanos, que contó con la asistencia de delegados de siete países y películas de nueve (Argentina, Bolivia, Cuba, México, Perú, Uruguay, Venezuela, Brasil y Chile). Su importancia dentro del nuevo cine latinoamericano según Mariano Veliz se manifiesta en tres direcciones:

  1. Constituyó la primera cristalización de un ideal regional que intentó construir canales de comunicación al interior de los países latinoamericanos.
  2. Funcionó como el acta de nacimiento de un movimiento que a pesar de su diversidad estética, compartía un objetivo de clara identidad continental.
  3. En ese Festival participaron los principales cineastas y rostros más visibles del cine latinoamericano: Octavio Getino, Gerardo Vallejo, Raimundo Glayzer, Jorge Sanginés, Miguel Littin, Patricio Guzmán, Pedro Chaskel, etcétera.

En dicho Festival, conviven tanto las películas de influencia neorrealistas que podríamos calificar como cine social y un naciente cine militante.

Bibliografía: